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CDMX
Monday, 22 de July de 2019
18:22 PM

El arquitecto como artista.

por Luis Guerra

March 31, 2019 9:00 am
9:00 am
March 31, 2019

La combinación de una serie de técnicas y teorías, la admnistración de los conocimientos de proyección, y el diseño de los anhelos creativos, son algunos de los elementos clave en la construcción de edificios. Las actividades cuya finalidad buscan la estética, la proyección de una visión del mundo, y la comunicación de emociones, son circunstancias que describen a los componentes de la cultura y al reflejo de las sociedades.

Arte y arquitectura son dos conceptos que: (a) se delimitan únicamente por la función de sus proyecciones, (b) demuestran las perspectivas del ser humano desde sus primeras expresiones, y (c) evolucionaron a la concepción estética debido a las funciones sociales, ornamentales, mercantiles, socioculturales, económicas y culturales de las civilizaciones del hombre. Entender ambos términos significa una deconstrucción de la historia del ser humano y su trascendencia, definen el talento y la habilidad de la especie por expresarse; arte y arquitectura son las técnicas que permiten enfatizar la habilidad racional en un plano físico de la existencia. Ambas expresiones delimitan la trascendencia, desde los cimientos de un inmueble moderno, hasta los implícitos significados de las piezas artísticas del mundo antiguo.

¿Qué es el arte, qué es la arquitectura?

La delimitación precisa de ambos conceptos resulta compleja debido a la falta de una respuesta intituiva inmediata, considerando el análisis simultáneo entre ambas palabras. Con el código mental, el sistema para definir ambas palabras podría resultar el tradicional filosófico: entendiéndolas como categorías, son actividades que utilizan las visiones individuales de sus protagonistas en función de la expresión con ciertos recursos. Hablando de una síntesis del pensamiento, son innumerables las definiciones por las perspectivas individuales de ambas materias. Respecto a la comunicación y el lenguaje, la arquitectura es una forma de arte, y el arte vive dentro de la arquitectura; es decir, un concepto delimita las emociones y las circunstancias históricas que se buscan manifestar, mientras que el otro marca los recursos y las técnicas para la construcción.

La arquitectura, vista como la construcción artística, destaca los niveles de calidad y deja una manifestación innoadora respecto a los referentes establecidos. Busca cierta experimentación para delimitar nuevas corrientes dentro de la rama cultural. La estrecha relación que existe entre ambos conceptos se continúa resaltando en los sujetos que se expresan con los anteriores recursos.

El arquitecto es aquel que construye, con sus ideas y sus proyectos, el mundo que percibe. El artista es aquel que utiliza diferentes medios, diferentes recursos, para manifestar sus emociones e ideas respecto a lo que entiende del mundo.

El arquitecto como artista busca utilizar las corrientes y teorías de abstracción geométrica, el bocetaje conceptual fundamentado en estudios, las colaboraciones interdisplinarias para la definición de funcionalidad y espacio, en su trabajo. Se busca que la influencia del arte en la comunicación visual del inmueble sirva como un punto de referencia para el lugar en donde se construya. Se habla de arte cuando se describe el color del edificio, su configuración volumétrica, su espacio y perspectiva con sus alrededores, cuando se enfatiza la calidad del trabajo y la capacidad de abordar los dogmas estéticos que definen al concepto. Cuando un proyecto arquitectónico es puro y de alta calidad, cuando tiene la paciencia de regirse por las estructuraciones de perspectiva y simetría, cuando es la máxima expresión del estilo por su alta técnica, cuando la obra está viva y permite que la gracia transmita comunicación a sus observadores, cuando es proporcional en relación con la dimensión y el tamaño, cuando es inédito y refleja una composición original se habla de un verdadero trabajo artístico.

El trabajo de un artista y de un arquitecto también puede, y debe, reflejar una valoración oportuna respecto a su calidad estética, su funcionalidad respecto al objetivo del proyecto, y a su permanencia como inmueble. Se valora, en primera instancia, respecto a la trascendencia del trabajo, es decir, cuando una construcción marca una tendencia innovadora respecto con el mercado contemporáneo, y además, permite la generación de nuevos trabajos en referencia con el original. Los expertos también se mantienen en la búsqueda de rasgos epistemológicos derivados del interés del trabajo, son las valoraciones que resaltan la importancia de la construcción del trabajo en virtud del nivel cultural que puedan alcanzar. Los trabajos de estos personajes deben de regirse por un sistema que favorezca a los futuros inquilinos, o clientes, de los proyectos, sin alinearse a los estándares benignos que sólo buscan el interés económico. Finalmente, si el proyecto del arquitecto-artista logra una correcta selección de sus elementos básicos culturales, se adapta a una transvaloración por superar los valores humanos, se busca una demostración de un desarrollo que se transfiera al futuro inmediato de la construcción y la cultura.

Metodología de la construcción y urbanismo.

Es preciso mencionar que el análisis de las valoraciones artísticas dentro de la arquitectura se manifiestan en las variantes metodológicas de la construccion, y en las expresiones urbanísticas que implican los trabajos de los inmuebles. Aclarando lo anterior, se debe de entender que las cuestiones de estética y de teorización evolucionan de acuerdo a la morfología de la ciudad, haciendo que los trabajos arquitectónicos se conviertan en proyectos que construyen la identidad de una urbe. La arquitectura humanística es también una forma de construcción de entidades vivas, de pequeños organismos que transmiten información desde sus materiales primigenios y sus componentes naturales.

La banalización de la arquitectura, como objeto de consumo, permite que los maestros de esta rama de estudios se obstaculicen y se priven de las libertades artísticas en sus trabajos. La concepción de trabajos alineados a los sistemas mercantilistas y de construcción acelerada no permiten la correcta proliferación del anhelo creativo. Lo que puede considerarse innovador dentro de la arquitectura, podría no serlo dentro del arte y viceversa, pero esos aspectos no disminuyen las cualidades de un proyecto que busca la transferencia simultánea de apoyo entre ambos términos.

La caracterización del arquitecto en artista.

Es construcción metodológica cuando se llega al objetivo en beneficio del proyecto. Es arte cuando el arquitecto se pone en el pensamiento del creador que busca expresarse. Desde la sensibidad en la elección de los materiales respecto a su funcionalidad en la estructura, hasta la integración de las decisiones respaldadas con otros artistas, el arquitecto funciona como un genio creativo.

Si el inmueble refleja a la estética de la mentalidad del artista con diferentes proyecciones, se puede hablar de un trabajo cultural regido por un alto grado de naturalidad y espontaneidad. Si permite la continua generación de experiencias, la conexión con el pasado histórico de la zona, si invita a conocer la colaboración con otras discplinas, si convoca a la aportación de nuevos estilos, no se habla de sólo un edificio, sino de un titán artístico. Los modos de expresión de los arquitectos se analizan desde la visión de los cimientos de su trabajo, en los niveles y en el espacio que ocupará su proyecto.

El empleo de la racionalidad es propio de la arquitectura, más no obligatorio para el arte. Por ello, es un arduo esfuerzo el camino inverso, es decir, es peligroso dejar que las emociones opaquen las concepciones teóricas que el arquitecto conoce. En el arte se vale cualquier cosa por cumplir con el arte. En la arquitectura sólo se valen de ciertas circunstancias para cumplir con lo que es arquitectura. Si un arquitecto busca que su trabajo sólo pretenda ser arte, no lo será. Y si encima no cumplió con las funciones de arquitectura, entonces su trabajo dejará de ser satisfactorio.

Cuando se encuentra el balance general entre los dogmas de la arquitectura y la correcta selección de funciones artísticas, se puede definir a un proyecto integral entre ambos términos. Cuando un inmueble respeta las teorizaciones y los conocimientos del arquitecto, el alma del artista puede influir en esas especificaciones para manifestar la estética anhelada en un ambiente seguro. Entonces el proyecto trasciende, es valorado, destaca por conservar sus virtudes de metodologia y de urbanismo, construye a la ciudad como un protagonista más de esa historia.

Y así, el arquitecto es artista, y el arte vive en la arquitectura.

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